El sistema de servicios de salud sigue en cuidados intensivos, cuidándose a si mismo, ante algo parcialmente desconocido. Reaccionó en la fase aguda de la crisis COVID-19 haciendo lo que supo y pudo. Ahora debe aplicar lo mejor de sí para continuar vivo en plenitud de facultades, conectado con el entorno que lo hace viable y con quiénes vendrán después.

Saber curar y cuidar implica conocimiento y destreza para resolver problemas con tratamientos viables y sin efectos colaterales no deseados. La digitalización actual permite normalizar casi cualquier información con ‘precisión analógica’ para hacerla comparable y convertirla en ciencia universal en intervalos muy breves. El saber colectivo convertido en ciencia, junto con el individual aplicado con lealtad, son garantía para superar cualquier crisis de salud, individual o colectiva, pequeña o grande. Pero todos los saberes actuales no son suficientes porque la vida depende del comportamiento autónomo de organismos vivos y de los fallos del propio conocimiento, como nos ha venido a recordar esta pandemia. El resultado de estas interacciones puede ser el comienzo del siguiente ciclo de aprendizaje personal y comunitario.

El principal objetivo de estas jornadas es promover esa cooperación, necesaria con urgencia, entre todos los actores de nuestro Sistema Sanitario para que sus Sistemas de Información y Conocimiento puedan “seguir gozando de buena salud” … aprovechando lo mejor de la tecnología disponible, en continua y ágil adaptación.

Son jornadas de reflexión colectiva orientadas a la acción inmediata, porque en salud, llegar tarde es “perder-perder” con consecuencias irreparables.

XXVII-Jornadas-Innovacion-Salud